miércoles, 18 de febrero de 2015

El cielo y el Lago






Puedes ambientar la lectura con la música. 

Haiku del lago
 
Cielo en el lago
sus colores refleja
lago en el cielo




     Andar entre las altas hierbas y ver el ocaso. Los colores de tonos pastel se mezclan en el cielo,  que parece usar el lago como lienzo. Incluso las sombras se proyectan, las nubes, los tonos anaranjados del sol, antes de su despedida. En ese momento no puedes determinar si el agua es transparente o azul, cristalina o verde. Y el lago está  en calma, tanto que parece un espejo o una gran foto brillante del cielo. Entonces cierro los ojos y respiro profundamente, e imagino que camino con mis pies descalzos sobre el lago. El suelo que hay bajo mi cuerpo parece una estrecha capa de hielo templado, y sigo caminando hasta el centro mismo del lago. Al llegar a este punto, me quedo tumbado. Y es entonces cuando la fina capa se derrite al entrar en contacto con mi cuerpo extendido. Pero floto en el agua, que no se mueve, y ésta solo me cubre los oídos, que apagan cualquier sonido que pudiera distraerme. Entonces centrado solo en contemplar, miro al cielo ...y ¿Qué veo en el cielo? la misma imagen. Esta vez el lago se proyecta en el cielo, y puedo verme en lo alto, mirándome a mi mismo mientras me miro hacia abajo. No hay ningún impostor, los dos somos yo, y ninguno por separado lo es todo. Entonces pasados unos minutos contemplando, y cuando creo necesario, vuelvo a levantarme y camino hacia la orilla, es allí donde se forja la unidad nuevamente. Tú eres él/ella, él/ella eres Tú.
     
     Como el cielo y el lago
   soy nube en el agua, agua en el cielo
en aire me deshago
soy tacto candente, tacto de hielo
como el lago en el cielo.

     


Por Jordi Luna



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Music:
Cylinder Two (Chris Zabriskie) / CC BY 4.0

viernes, 6 de febrero de 2015

Haikus de invierno



Ramas desnudas
sin hojas en la hierba
queda el invierno.





Los vientos fríos
 que congelan  sus ramas
                                plata por flores.







Sobre la nieve
el camino es recuerdo
su rastro deja.




Baja la niebla
hay noches en los días
sombras mojadas.






Dime si el frío
también hiela tu raíz
arce,  hermano.








Por Jordi Luna



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miércoles, 4 de febrero de 2015

Camino a la Playa





Puedes ambientar la lectura con la música.



     Estás ahí...de pie, frente al camino de madera que lleva a la playa, al mar. Puedes sentir el aroma de la sal, y la suave brisa del mar en tu piel. Pero no avanzas, ¿Por qué?. El mar es demasiado inmenso, podrías perderte sin rumbo dentro de él... Te sientas en la madera, los dos pequeños montículos que se alzan a los lados, ahora te parecen el sitio más acogedor que jamás haya existido. Vuelves a mirar al mar, y no avanzas, ¿Por qué?. Así sentado las olas parecen aún más altas, y eso te estremece. Pensar que una de ellas te tragase mar adentro... Te tumbas en las maderas, y ahora casi no ves el mar, aunque lnotas, lo sientes. Pero ahora incluso las hierbas que crecen a tu alrededor están por encima de ti. Y sigues sin avanzar ¿Por qué?. Ahora estás cansado y aburrido, e indudablemente caerá la noche y no verás nada... y las flores descansarán también sin vida sobre ti. ¿Por qué no avanzaste? ...puedes llorar de impotencia o de rabia si así lo deseas, pero el mar no vendrá a buscarte...¿Por qué hablas de ti y no te fijas en tu sombra?... con el ocaso del día tu sombra se alarga y parece estirarse en busca del mar. Lo mismo ocurre con la vida, cuanto más cerca está el ocaso, como tu sombra, más te estiras a intentar tocar la vida...pero al final, al final, cae la noche...¿Por qué le pregunto todo esto a un espejo?

A veces pinto sonrisas sinceras llenas de calma... pero no sé dibujar la mía.

Por Jordi Luna


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Música:

I Am a Man Who Will Fight for Your Honor (Chris Zabriskie) / CC BY 4.0

miércoles, 21 de enero de 2015

Amapolas




Puedes escuchar la música para ambientar la lectura. 


     Estaba tumbado entre las hierbas, espigas de trigo y amapolas. De tanto en tanto asomaba la cabeza por entre el manto rojo que cubría el inmenso campo. Respiraba verde, pero veía rojo. 

     Tanto observar a lo lejos, donde las amapolas ya no conquistaban el suelo, se dio cuenta de que allí detrás existían otras texturas, otras formas, más espacio...el mismo aire verde que respirar. Aún viendo a través del rojo levemente lo pudo ver e imaginar.

     Pensó que quizás era hora de aceptar el rojo como tal, y dejarlo pasar. Se tumbó por última vez. Entonces llegó el azabache y se bañó en plata, y al mirar hacia arriba vio pequeños diamantes, cerró los ojos y soñó índigo y violeta...Despertó, y con él su mirada. Allí recostado respiró verde y solo vio verde. Entonces se alzó y sus ojos quedaron a la misma altura que las amapolas...Respiró verde y observó rojo. Y con fuerza esta vez, una fuerza inesperada, se levantó....Una sonrisa de autoaprobación trazó finas líneas en su boca...

     Por fin después de mucho tiempo para él, poco para  el mismo tiempo; siguió respirando verde, caminaba a través del rojo, y pudo sentir y ver el verde y soportar y amar el azul. ¡Incluso se bañó de amarillo!...Atrás quedó algo, algún color... No lo recuerda...

Si quieres, mientras acaba la música, pudes observar la foto y pensar que tú estas ahí. Siente los colores.

Por Jordi Luna


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Musica: "When the lights came on" by Kai Engel
Available on the Free Music Archive freemusicarchive.org/

Under CC BY license  http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/s/by/3.0/
When the Lights Came On (Kai Engel) / CC BY-NC-SA 4.0

miércoles, 7 de enero de 2015

Negra Flor

photo credit: <a href="https://www.flickr.com/photos/aldenchadwick/10364692556/">aldenchadwick</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/">cc</a>



     Todos los años, el sorteo deparaba el orden de los candidatos para elegir aquellas flores que solo allí crecían. Tenían diversos colores y se les atribuía algunas propiedades, como la de hacer feliz al que las poseía. Pero también nacía a su lado una flor negra. Nadie la deseaba, nadie la quería pues decían que traía sufrimiento con ella. 

    
    El sorteo parecía estar amañado de antemano, siempre le tocaba a ella elegir en último lugar y por lo tanto quedarse con la negra flor. La que cuidadosamente acariciaba y arrancaba de raiz para trasplantarla a otro tiesto. Su cara reflejaba entonces toda la desdicha y el sufrimiento que se le atribuía, pero pasaban las semanas y ella parecía inalterable a la negra flor. Y los que guardaban las flores más bellas, tenían la ansiedad del futuro, de saber qué flor les tocaría al año siguiente. 


     Y al año siguiente pasó...el sorteo esta vez le otorgó el primer lugar a ella. Ella se acercó como siempre al plantero, y sin dudarlo ni un solo instante... escogió la flor negra.


Por Jordi Luna Copyrighted.com Registered & Protected  3VSN-HVKD-UGPA-AZYE

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Sendero



PUEDES AMBIENTAR LA LECTURA CON LA MÚSICA

     El sendero inicia el camino, y el camino va hacia el bosque. Del bosque a la montaña, y de la montaña al vacío...y en el vacío, nada. El sendero serpentea y sube, sube girando el camino. El bosque es oscuro y sombrío y detrás del bosque la montaña y detrás...el vacío, y en el vacío, nada. El sendero no está limpio y el camino se hace torpe;  se abre y cierra el bosque y detrás del bosque la montaña y detrás... el vacío, y en el vacío nada. El sendero es estrecho y hace dificultoso el camino. Entonces el bosque te atrapa, y detrás del bosque la montaña y detrás...el vacío, y en el vacío, nada. Recorrer el mismo sendero día a día, no hizo diferente el camino y éste siguió su curso indiferente por el mismo bosque sombrío. Y al llegar a la cima de la montaña volvía  a caer al vacío... y en ese vacío seguía sin haber nada. 

     Pensé que era hora de olvidarme del camino, y empezar a llenar el vacío...Así el vacío se hizo pleno y bajando la montaña podía ver por encima del bosque. Por encima del bosque vi otro camino y era grande aquel sendero. Al subir otra mañana, el sendero era espacioso y hacía plácido el camino. El bosque me arropaba, la montaña me alzaba y detrás...no hizo falta mirar más.

      Tú haces tu propio camino...



Por Jordi Luna

Music by...Kai Engel-Silence



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sábado, 13 de diciembre de 2014

Cuento de Hadas











Cuenta la leyenda, que en el país de las pequeñas hadas; cierta vez una de ellas se escapó.  Quería ver el mundo de las personas grandes. Al llegar a la tierra, sus alas se escondieron y su pequeña luz brillante se hizo corpórea, pues esa era la pequeña penitencia por escapar...ser como los humanos. La pequeña hada se convirtió en bebé y creció y creció, y aprendió a sufrir pero sobre todo a amar, y con cada piedra que le puso la vida, en su interior construía un hermoso castillo forjado de experiencia y de amor. Y todas estas enseñanzas las esparcía sin rubor al mundo, y repartía ese polvo de hadas que transformado en amor alegraba la casa del triste y secaba las lágrimas del descontento. Como no podía ser de otra manera, esa niña ahora mujer, se hizo maestra. Los niños permanecían a su lado, confiaban en ella y le llamaban MAESTRA, con letras grandes, tanto como se puede llamar a alguien en el que confías ciegamente. Y no solo era maestra para los niños, también para los...digamos niños grandes, amigos, conocidos, etc...a los que sabiamente aleccionaba, por eso la tenían en tan alta estima. Cuenta la leyenda, que por ser en principio una hada, su voz acariciaría los oídos de todos los presentes. Es de todos sabido que las hadas cantan y cantan sin parar, y en efecto así era; la voz cantante en toda fiesta.



     La leyenda continua, pues aún hoy esa luz de hadas sigue reencarnándose en otras niñas que acaban siendo guías de los más pequeños. Generación tras generación, su luz sigue viva en otra alma. Quizás hayáis hablado con alguna, ella no sabe que tiene alma de hada, pero su sola presencia alegra el corazón. Lo único que sabemos hoy, es que vida tras vida renace...y siempre... la llaman María.

Por Jordi luna