Se descuidó del problema principal para atender menudeces. Seguía el camino recto, cubierto de árboles a los lados. Solo pudo ver lo que estaba delante de su frente. El camino llegó a su destino, y al llegar al final y mirar atrás; los árboles desaparecieron y pudo ver el paraíso que detrás de ellos se extendía. No era momento de volver atrás...pasó sin pena, pero también sin gloria.

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