martes, 11 de noviembre de 2014

Y vuelvo

Paro a pensar
Pues la vida no me espera...
Y a cada final
Que mi pensamiento
Manda en forma de angustia,
Le pongo gotas saladas.
Y después de la flojera
De no sentir la vida, 
Levanto el alma
Que desespera
Y por momentos
Se mantiene atenta... 
Por momentos,  serena. 
Me reconecto y miro 
Pues siempre hay algo
Siempre algo ahí afuera,
Hombros erguidos 
Aún sin creerlo,
Tapo finamente el miedo 
Y me cubro de esperanza,
Y vuelvo a creer en ella....

Por Jordi Luna
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sábado, 1 de noviembre de 2014

A orillas del Leteo

    




Cuenta la mitología griega que uno de los ríos del infierno, el Leteo, producía el olvido a quién se bañaba o bebía de sus aguas.  Algunos griegos en la antiguedad, creían que se hacía beber de este río a las almas antes de reencarnarlas, así no recordarían sus vidas pasadas. Así como los Dioses bebían con el vino polvo de nepente, una planta que curaba su dolor y sus heridas, y que también les producía el olvido.


     Pero ¿qué sentido tendría poder olvidar?... y empezar una nueva vida. Volveríamos a caer inevitablemente en los mismos errores olvidados. Esta poesía o canción, pues para eso fue escrita, no trata de olvidar el pasado; trata de ese preciso instante en el cual nuestra mente se desata. Justo antes de dormir, en ese momento en el que caminamos a orillas del Leteo, a orillas del recuerdo y el olvido. Ese momento en el cual no estamos ni dormidos ni despiertos, nuestro momento único y particular...Un intervalo de tiempo que no sabríamos decir con certeza su duración, pero en el que las ideas se amontonan en nuestra mente e inevitablemente, algunas las recordamos al despertar y otras, muchas, la gran mayoría... no. Es un momento especial, pues nuestro subconsciente está más receptivo, y es una pena que se nos vaya con tanta facilidad. Deberíamos aprovecharlo para lanzarnos mensajes poderosos a nosotros mismos, a nuestra mente subconsciente. Para mejorar, cambiar... de ti depende hablar contigo, tú mejor que nadie sabes qué debes decirte. 

Y el vampiro sediento de la sangre del saber, saldrá al encuentro de tus pensamientos.  



  A orillas del Leteo


Las horas lentas del insomnio
nos han llamado al anochecer,
se junta el misterio de la duda
ante todo el asalto de las ideas.


Hoy no es una noche cualquiera
son todas, y en la tormenta...
Dejaré caer el peso de la conciencia,
Y todo se partirá a medias
entre el olvido y el recuerdo


Esa imagen será la llama
que solo verán mis ojos,
en mi noche, es el vino
que dará de beber a mi alma...
Un vampiro.


Aún al ordenar las frases
carretera de una noche al infinito,
quizás hubo algo entre los desperdicios
que podría haber guardado la memoria.


A orillas del Leteo
beberemos del nepente,
a la espera de otras formas, de otros sitios;
extraeremos la esencia
de lo amargo y lo prohibido.

Esa imagen será la llama
que solo verán mis ojos,
en mi noche, es el vino
que dará de beber a mi alma...
Un vampiro.

por Jordi Luna




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